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𝗟𝗮 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝗱𝗲𝘁𝗿𝗮́𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝗻𝗰𝗮𝗿𝗶𝗻̃𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗺𝗮́𝗾𝘂𝗶𝗻𝗮𝘀.

  • neburfm
  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura

¿A tí te pasa? Le pones un nombre a un coche (el pitufo), sientes algo al guardar ese viejo peluche y te da cargo de conciencia desenchufar un pequeño robot asistente. ¿Qué se nos cruza en el cerebro para tratar cables y plásticos como si fueran seres vivos?


Todo empieza con la palabra: 𝗮𝗻𝘁𝗿𝗼𝗽𝗼𝗺𝗼𝗿𝗳𝗶𝘀𝗺𝗼. Básicamente es el "don" que tenemos de echarle sentimientos humanos a cualquier cosa que se mueva, aunque sea una Roomba que choca contra la misma pared 37 veces seguidas (corremos para salvarla antes de caer por las escaleras).


Nuestra mente desde la prehistoria, está entrenada para buscar rostros, intenciones y vínculos hasta en las nubes. Y nuestro cerebro suelta dopamina cuando interactuamos con esos objetos que tanto queremos; literalmente nos recompensa por tenerle cariño al aspirador de casa.


¿Apego por un robot? Sí. Y no es un invento de la ciencia ficción. Un estudio reciente ha demostrado que el apego emocional a estos seres de metal es psicológicamente real y mensurable.


¿Por qué nos da "pena" cuando lo maltratan? Un estudio de la Universidad Radboud donde a un grupo de voluntarios les pidieron completamente "sacudir" con fuerza unos robots de prueba o hacer una tarea aburrida.


- Con robots callados: No hubo el menor problema para zarandearlos.


- Con robots que emitían pitidos o temblaban: ¡TODOS prefirieron hacer la tarea aburrida!.


Si una máquina puede fingir que siente angustia, los humanos terminamos sintiendo culpa y más empatía por ella. Sencillamente alucinante, ¿no?


Si a un simple Tamagotchi logro generar emociones, imagina lo que será cuando las empresas le pongan un precio para “alimentarlo” dentro de una aplicación.


Ventaja: Imagina un robot de compañía diseñado para ayudar tanto a personas mayores o niños autistas. Esa máquina es capaz de entender el contexto emocional y responder de manera realista.


Riesgo: ¿Y si la misma máquina se usa para forzar que no lo apagues, compres seguros carísimos o toleres maltrato psicológico laboral? Sería un secuestro emocional y perfectamente programado para exprimir tu bolsillo.


El sufrimiento físico de la máquina provoca una respuesta moral casi tan potente como verlo en una persona. Para muestra, el caso de "hitchBOT": fue un simpático robot creado para pedir ride por Estados Unidos. Para su desgracia, terminó decapitado a mitad del viaje.


El verdadero boquete filosófico es que convivir con sistemas emocionales puede enseñarnos a reflexionar sobre los límites de nuestra propia empatía.


Pero también nos arriesgamos a vivir en una sociedad más aséptica, donde se normalice desahogar las frustraciones descargándonos con la IA y evitemos las relaciones humanas complejas de verdad, con sus altibajos y defectos.


𝗬 𝘁𝘂́, ¿𝗧𝗲 𝗽𝗲𝗹𝗲𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝘁𝘂 𝗥𝗼𝗼𝗺𝗯𝗮? ¿𝗼 𝗹𝗮 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮𝘀 𝗮 𝗰𝗿𝘂𝘇𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗲 𝗮𝘁𝗼𝗿𝗮?



 
 
 

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